miércoles, septiembre 06, 2006

Las bicletas son para el verano

Que duda cabe: las bicicletas son para le verano. ¿Quién tiene tiempo sufiente para echar horas en invierno a tan honroso deporte?. Y eso por no hablar del Tour que, aunque constantemente bombardeado, sigue siendo un espectáculo. Pero, amigo, toca en verano. No cabe duda, las bicicletas son para el verano; y el barco, la playa, el fútbol, la lectura, la cerveza, la pamela...
Es verdad, el artículo de ayer era un poco capcioso. Que a algunos nos encante el invierno y nuestro trabajo no significa que la vacaciones sean un rollo. Acepto la moción, porque es verdadera. Pero también todo el mundo sabe que a través de los contrastes se subrayan más los intereses que se desean comunicar. Y lo que a mí me apetecía decir eran dos cosas: ánimo con el trabajo, y ánimo con la idea de ser sacerdote (quien la tuviera).
Animo con las labores ordinarias. El viernes de la semana pasada me contaba uno (no creo que te ofendas porque lo cuente) que había vuelto al trabajo, dale que te pego, con una alegría muy potente fruto de dos circunstancias: el descanso veraniego y las pilas cargadas en Polonia. Los compañeros le decían: oye, ¿por qué estás tan contento, si acabas de volver de vacaciones?. Y respondía: por eso, porque vengo descansado, y ahora es el momento de estar feliz. Además... ( y contaba nuestra estancia eslava). Ánimo, lector, ¡y a tope!.
Ánimo con la idea de ser sacerdote. ¡Qué maravilla!. Recuerdo que hace años, en Londres, estuve intentando explicarle a una coreana cómo era una corrida de toros. A pesar de su aspecto oriental, ponía los ojos como platos cuando se sucedían las explicaciones, acompañado de sonidos reprobatorios y estertores angustiosos. Así que desde entonces he decidido una cosa: las cosas verdaderamente grandes de la vida no conviene agotarlas con palabras sino que mejor es comprar un ticket de sombra y ver tranquilamente la corrida. Así que si quieres enterarte de algo, vente y te cuento.

5 comentarios:

MedicodelaPaz dijo...

Querido blogger,

La vida es como los toros...

La puedes ver desde la sombra, descansando y sin agobiarte... Con tu puro en una mano y el güisqui en la otra...

También puedes ver tu vida desde el sol... Angustiado todo el rato con lo que vas viendo en el ruedo...

Te recomiendo que veas tu vida desde el ruedo... Ponte al sol, en tensión y llama al toro...

Al entrar el toro desde la sombra donde estas tu en el sol, le deslumbrarás...

Seguro que así puedes hacer unos pases muy bonitos.

Don Ful creo que usted ha decidido ser torero... Desde la grada se ve una corrida muy bonita...

Ánimo a los que viendo a este gran torero queréis entrar también en el ruedo...

Don Fulgen... ¿Merece la pena ser torero?
¿Y por qué merece la pena?
¿Qué necesita un buen torero?
¿Se animará a contestarnos en su blog?

¿Quién tomará la alternativa?...

Anónimo dijo...

Fulgencio, en pocas palabras (para no agotarlas), porqué no nos cuentas, a los que no lo sabemos,porqué decidiste ser sacerdote y cuales son todas esas cosas maravillosas que supone serlo.

Anónimo dijo...

Por si aporta algo, os mando este poema de un sacerdote y teólogo y escritor chileno (fue miembro de la Comisión Teológica Internacional):

OFICIO

Soy cura
y qué
otros buscan perlas en el fondo del mar
o instalan ojos y oídos humanos en la estratosfera
yo trabajo en éste y en el otro mundo
yo tengo el poder de expulsar demonios de las computadoras
yo transformo leprosos en arcángeles
y mujeres de Lot en estatuas de sal
yo me visto como ni los mismos reyes para celebrar la Misa
yo hablo todas las lenguas de Pentecostés y algunas otras nuevas
yo soy la mano de Dios que borra los pecados más increíbles
yo soy el espejo de Dios que camina por la historia sagrada
otros tocan la flauta a las serpientes artificiales
yo resucito muertos
soy cura
y qué.
José Miguel Ibáñez Langlois (Poesía digital)

Yo también soy cura. Y qué...

Anónimo dijo...

Medicodelapaz pide que contestas a sus preguntas pero ¿Como se puede descubrir colores a un ciego? Se el buen medico no esta dispuesto a mojarse mejor que no juega a lado del rio. O te tires al agua querido medico o mejor que te olvides de ser cura y lo dejes por los que no faltan huevos!

Anónimo dijo...

fr stephen no ataque tanto al medico de la paz, no sé si tendrá el placer de conocerlo, si lo tuviera, estoy seguro de que no le hablaría ni contestaría así.