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miércoles, octubre 24, 2007

Yo no me tiro porque me lo paso muy bien fuera del hoyo

Ha habido momentos en la historia (y probablemente hace veinte o treinta años podía ser un momento así) donde lo más importante era demostrar que los cristianos podíamos ser cristianos y, al mismo tiempo, ser normales.
Hoy ya se da por supuesto que todos somos normales, y quizá hace falta volver a gritar que somos cristianos, y que merece la pena ser cristianos. Y que, gracias a Dios, los cristianos somos distintos.
Porque si una masa de hombres se precipita al hoyo, está muy bien que alguien se quede fuera del hoyo para avisar, por si alguno no quiere tirarse al precipicio. Y hacen falta personas que estén al borde del precipicio y que digan: "nosotros no nos tiramos, porque nos lo pasamos muy bien sin tirarnos". Y quizá ése es el testimonio de Jesucristo que se necesita en este momento, donde la destrucción es tan grande que ni siquiera nos damos cuenta de ello.
¿Qué te parece? Del arzobispo de Granada, D. Javier Martínez.
Ahhh!!! y para desengrasar, un video SUPERDIVERTIDO.

lunes, agosto 20, 2007

Incapaz de decir Afganistan

Hoy, no sé porqué, me ha dado por recordar a una persona muy querida para mi que, de siempre, ha sido incapaz de decir Afganistán. Como suena. Y dice siempre ‘Afagistán’, con esta ‘g’ española tan característica de Gitano, Giralda o gi…lgero. Afagistán, con acento tónico fuerte en la tercera 'a': ‘tán’.
Una auténtica disertación estúpida, ¿no?. Pues no. Porque no sabéis lo nervioso que puede llegar a poner la repetición continuada de 'Afagistán' durante todos estos años, porque, además, últimamente no es como Burundi, sino que presenta cierta actualidad y eso significa presencia en nuestras conversaciones. Puede llegar a enfadar, sobre todo porque las primeras veces tiende uno a corregir, y como el otro es ya entrado en años, se cabrea ante la corrección. ¿Qué hacer?. PASAR. No pasa nada: Afagistán, fenomenal. Que está debajo de de Rusio y Pikistán, y al ladito mismo de Irón. ¿Qué mas da?. En serio, a veces pienso que si fuéramos un pelín más flexibles en tonterías como esta la vida sería mucho más agradable (enfatícense estas reflexiones en la vida familar y, especialmente, en el matrimonio).
Hijo, ¿qué más da?. De verdad: piénsalo, un montonazo de cosas dan igual cuando se trata de ‘cubrir con el manto de la caridad’. Que sí, hombre, convéncete…
¡Ah!, alegría de recibir visitas desde Australia: alliestán (otra república) algunos amigos. Saludos, Javi.