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miércoles, septiembre 26, 2007

Se entiende muy bien

Cuenta el Evangelio que un día Cristo estaba en una casa abarrotada de gente. Gente por todos lados. Imposible un hueco libre (como en la Misa matutina de la parroquia). Y de estas llega la Virgen María a ver a Jesús. Le informan de tal requerimiento, y Jesús responde: "mi madre y mis hermanos son estos, los que escuchan la palabra de Dios". ¿Un poco duro no?.
La cosa, así a priori, suena bastante difícil de entender. Es su propia madre, y parece que, mediante ese comentario, la deja un poco a un lado.
Los antiguos siempre han dicho que la Virgen entendió muy bien la respuesta de Jesús. Comprendió que, en el fondo, hablaba de ella, porque nadie como ella ha escuchado la palabra de Dios. Es más, nadie como ella ha llevado en si misma la Palabra de Dios, hecha carne.
Yo entendí muy bien ayer este texto por otras razones. "Estos son mi madre y mis hermanos". Es verdad. Uno quiere un montón a su familia, pero verdaderamente, como dice san Agustín: "son mayores los lazos de la gracia que los de la naturaleza". Él lo dice refiriéndose a la Virgen: ella estaba más unida a Cristo por la fe que por ser su propia madre, opina el santo Agustín. A mi me suena muy personal.
¿Exagerado?. Cuando uno vive por y para la gracia (aunque no siempre), te das buena cuenta de la verdad de esto. Se entiende muy bien. Eres consciente de tener un familia de sangre, a la que quieres mucho, y otra familia de gracia, a la que quieres, si cabe, más; porque es verdad la palabra del Señor: "quien abandone ... recibirá ciento por uno". También en familia. También.

martes, marzo 13, 2007

¿Qué más quieres?

Hay cosas que favorecen la productividad. Trabajar, trabajar y sólo trabajar puede ser, sin embargo, menos productivo que trabajar y, por ejemplo, hacer algo de deporte. De esto se han dado cuenta muy bien los niños de primaria del colegio. Fijaos en la foto: es del comedor. ¡Hay cosas que nunca cambian!.
Lo dicho, que hay cosas que mejoran la productividad. Por lo visto, en Holanda, KLM ha decidido poner varias capillas en las oficinas más importantes. No es nuevo. En EEUU algunas empresas han hecho algo parecido. Si uno se va a jugar al squash, el otro llama a su novia a Londres con coste a cargo de la empresa, y un tercero se engancha al messenger (supuestamente para descansar), ¿por qué no va a poder un empleado dedicar un rato de su tiempo a la oración?. A ver si prende.
Además, leí en “la razón” este domingo que, según un psicólogo muy famoso, la espiritualidad es decisiva para tener un carácter optimista. Se ha debido quedar calvo.
Total, que vida interior incrementa productividad y genera optimismo. ¿Qué más quieres?.