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viernes, marzo 02, 2007

Y vaya si no fracasa

Hoy salimos para Javier. 82 chicos/as de la parroquia, junto con otros 50 de otras dos parroquias y un colegio. Mañana habrá confesiones por la mañana, caminar durante el día 28 kilómetros, y Misa en el espectacular monasterio de Leire. Dormiremos en una escuela en Sangüesa, y a la mañana siguiente via crucis, Misa y tiempo libre.
La reflexión que yo hago en torno a la javierada es muy sencilla: hace 5 años apenas fuimos 8, hoy vamos 80. Pero el número no es lo importante: lo verdaderamente llamativo es la increíble red de relaciones que pueden establecerse a través de una parroquia. Cada una de esas personas es una familia, es un amigo, es un conjunto no pequeño de personas. Eso, creo, es la Iglesia: como los apóstoles, ahora unos pocos seguimos teniendo una relación espiritual que nos une muy fuertemente y cuya cabeza es la fe en Jesucristo. Una red bien positiva que ayuda a crecer. Un conjunto bien armonioso que pretende una cosa: manifestar que ser cristiano no es obra de persuasión, sino de grandeza.
Dios no fracasa. Ni en el alma individual, ni en el conjunto de los que desean quererle.

jueves, marzo 01, 2007

Dios no fracasa

Honradamente te diré que no sé si he citado este texto anteriormente. De ser así, me disculpas. Hace no mucho, el Papa tuvo un encuentro con los Obispos suizos. Me imagino, a juzgar por las palabras del Santo Padre, que estos Obispos está un poco, digamos, desanimados. El caso es que el sucesor de Pedro les dirigió una homilía muy breve cuyo tema era “Dios no fracasa”. Finalmente, al término de sus reuniones, les regaló un discurso que no tiene desperdicio.
Quizás la idea central del mensaje esté contenida en las siguientes líneas:
Ante todo, tenemos el tema de "Dios". Me han venido a la mente las palabras de san Ignacio: "El cristianismo no es obra de persuasión, sino de grandeza" (Carta a los Romanos, III, 3). No deberíamos permitir que nuestra fe se disuelva en demasiadas discusiones sobre múltiples detalles poco importantes; al contrario, debemos tener siempre ante los ojos en primer lugar su grandeza.
Recuerdo que cuando iba yo a Alemania, en las décadas de 1980 y 1990, me pedían entrevistas y siempre me daban por anticipado las preguntas. Se trataba de la ordenación de mujeres, de la anticoncepción, del aborto y de otros problemas como estos, que vuelven continuamente a la actualidad. Si nos dejamos arrastrar por estas discusiones, entonces se identifica a la Iglesia con algunos mandamientos o prohibiciones, y a nosotros se nos tacha de moralistas con algunas convicciones pasadas de moda, y la verdadera grandeza de la fe no se aprecia para nada. Por eso, creo que es fundamental poner de relieve continuamente la grandeza de nuestra fe, un compromiso del que no debemos permitir que nos aparten esas situaciones.

¿Seremos tú y yo capaces de PONER DE RELIEVE CONTINUAMENTE LA GRANDEZA DE NUESTRA FE?. 2x1.

jueves, febrero 15, 2007

Sólo podemos hacer fiesta

Si Dios no existe. Nietzsche. Dios, por tanto, sería un auténtico aguafiestas. Está bien pensado, y, a su modo, es un razonamiento bastante extendido. Dios como límite, Dios como una obligación, Dios como tarea.
Y en realidad es todo lo contrario. Cambiemos la frase: Sólo si Dios existe se puede hacer, de la vida, una fiesta. La fiesta de la alegría, de la paz interior, de la fecundidad, del amor. Con Él podemos.
El confiar y amar la propia vocación es la concreción más determinada de esta fiesta permanente. Amar lo que eres, porque Dios te ha querido así. Confiar tu futuro en manos de Dios, porque el quiere lo mejor para ti. Sea lo que sea. Por eso, el entusiasmo familiar, sacerdotal o lo que sea debería arrastrar: porque es la fiesta de la vida.
Sólo contando con Él harás de tu vida una auténtica fiesta. Verdaderamente
.


P.D.: HOY, CONFERENCIA "EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA, ¿INGENIERÍA SOCIAL?" A LAS 20H30, EN LA PARROQUIA. ¡TE ESPERAMOS!